Las viviendas turí­sticas de Málaga capital

El proceso de regularización abierto por la Junta de Andalucía para sacar a la luz las viviendas turísticas que hay en la región están teniendo un efecto importante en el conocimiento del sector. Muestra de ello es que desde mayo del pasado año, fecha en la que entró en vigor la obligación para que los propietarios de estos inmuebles los diesen de alta en el registro autonómico, han aflorado un total de 1.301 viviendas turísticas en la capital de la Costa del Sol, con capacidad para 2.637 habitaciones y 6.342 plazas.

Si bien estos datos confirman la importancia del sector, se apunta por algunos expertos la posibilidad de que haya del orden de 4.000 plazas más aún por salir a la luz.

A esta circunstancia, hay que añadir que buena parte de las actuaciones que hoy por hoy se impulsan en Málaga capital, ya sea en rehabilitación de edificios o en nuevas construcciones, se vinculan con la figura de los apartamentos turísticos.

Desde algunas asociaciones se defiende fijar unos porcentajes máximos de uso por zonas ante el riesgo de «masificación».

De acuerdo con el decreto, se consideran viviendas con fines turísticos todas aquellas ubicadas en suelo de uso residencial y ofrecen, mediante precio, el servicio de alojamiento de forma habitual y con comercialización y promoción a través de los canales de oferta propios de este Ámbito (agencias de viaje, empresas mediadoras u organizadoras y medios que incluyen posibilidad de reserva). Se diferencian entre las completas, que se ceden en su totalidad y no puede superar las 15 plazas, y las viviendas por habitaciones, en las que debe residir el propietario y que no pueden exceder de seis plazas.

La norma establece unos requisitos mínimos de calidad y confort equiparables a los del resto de alojamientos, con el fin de asegurar los derechos de los usuarios y evitar situaciones de fraude, intrusismo, clandestinidad y competencia desleal. Además, garantiza la seguridad pública al obligar a los propietarios a llevar a cabo un registro documental e informativo sobre los viajeros que utilizan este hospedaje.

Entre otras exigencias, la viviendas con fines turísticos deben disponer de licencia de ocupación y cumplir con las condiciones técnicas y de calidad fijadas, como las relativas a ventilación exterior, mobiliario, refrigeración, ropa de cama, menaje y botiquín de primeros auxilios. También tienen que ofrecer información turística de la zona y hojas de quejas y reclamaciones, así­ como un teléfono de contacto para resolver incidencias durante la estancia.

Fuente de Diario Sur

La vivienda consolida su recuperación.

Las noticias sobre el mercado residencial siguen confirmando que se ha entrado en un nuevo ciclo en el que se construyen más casas —en zonas con demanda muy contrastada— y los precios se estabilizan e incluso vuelven a crecer a ritmos del 9% en algunos distritos del centro de las ciudades. El valor medio de la vivienda en Andalucía aumentó un 1,4% en el primer trimestre del año con respecto al mismo periodo del año anterior, según la tasadora Tinsa. Las mayores subidas interanuales correspondieron a las dos grandes capitales, con Málaga a la cabeza (donde el alza fue del 6,7%) y seguida por Sevilla, que crece un 2,8%. De esta forma, al sur de España llega la tendencia que ya se estaba dando en Cataluña y la Comunidad de Madrid, donde todavía se asiste a un mayor repunte en la recuperación de este negocio, con avances interanuales del 8,2% y del 7%, respectivamente, gracias al impulso experimentado desde hace unos meses por sus dos capitales.

En este contexto, el director de Productos y Diversificación de Tinsa, Pedro Soria, considera que el actual es un buen momento para adquirir una vivienda y retomar la obra nueva en determinados puntos, al tiempo que asegura que la incertidumbre política no ha enfriado esta recuperación. En su opinión, 2015 fue el año de la reactivación del mercado inmobiliario y 2016 marca el inicio del proceso de normalización del mismo después de 7 años de profunda crisis. «Es una recuperación que ha venido para quedarse, estamos ante un nuevo ciclo más racional y sostenible y la caída generalizada del precio de la vivienda se ha terminado de forma definitiva y los mercados en los que aún cae, lo hace de forma más suave», ha añadido. La recuperación del precio será moderada y no superior al 5% de media anual. Para 2016, Tinsa prevé que las compraventas crezcan un ritmo del 10-15 % y que el inicio de la obra nueva lo haga, de forma selectiva, entre el 30-40%. El plazo medio de compra de una vivienda se situó en 10,5 meses, mientras que el porcentaje de ingresos para pagar el primer año de hipoteca se ha reducido al 22 % (era del 33% en 2007) y son necesarios 6 años de salario para adquirir una vivienda media en España frente a los 8,1 que se necesitaban durante la burbuja. Las viviendas más vendidas oscilan entre los 50.000 y 100.000 euros (30%) y los 100.000 y 150.000 euros (27 %).

(Basado en información de ABC)

Precios de la vivienda de vacaciones.

Cádiz, la provincia más cara para el alquiler de veraneo en Andalucía.

El destino costa-playa sigue siendo, según los expertos, el favorito de los españoles para las vacaciones dentro de un contexto de restricciones económicas. La opción menos costosa para una familia, sobretodo con niños, es el alquiler de un piso o apartamento por un periodo que en ningún caso baja de la semana de arrendamiento.

Para bolsillos más apretados y familias,sigue siendo la más asequible a pesar de que  ha aumentado el precio medio. Así, según apunta, lo apunta el informe anual de TecniTasa, tercera sociedad de tasación más importante con delegaciones repartidas por toda España. Aunque la oferta de alquileres en las localidades costeras es muy heterogénea y por lo tanto los precios de las viviendas vacacionales varían en función de la tipología, la superficie, las dotaciones de la urbanización o detalles como la inclusión o no de plaza de garaje, Tecnicasa establece unos datos medios y valoraciones de lo que en el mercado inmobiliario se denomina primera línea de playa, situándose el alquiler medio semanal en todo el territorio nacional en los 595 euros (un 7% más que en 2014, cuando el precio medio se situó en los 552 euros).

En cuanto a la provincia de Cádiz, la mayoría de las zonas reflejadas en el informe sobrepasan holgadamente la cifra. De hecho, una de ellas, Sotogrande, se sitúa entre las más caras de toda España con alquileres semanales por encima de los 1.500 euros. Según los datos aportados, en la playa campogibraltareña se llega a pagar 10 euros/semanales por metro cuadrado.

Lo mismo que se pide en algunos apartamentos de Puerto Sherry y Vistahermosa, la segunda zona más cara de la provincia. En estas playas portuenses, un apartamento de 85 metros alcanza los 850 euros por semana. Sin embargo, Valdelagrana resulta sensiblemente más asequible, con un precio medio de 700 euros a la semana por una vivienda de 80 metros.

Atendiendo al precio del metro cuadrado, entre los precios más desorbitados de la provincia gaditana se encuentran las playas chiclaneras de La Barrosa y Sancti Petri. Allí se sitúa en 10,83 euros. Así, pasar una semana de vacaciones en la localidad puede salir por 650 euros si se alquila un piso de apenas 60 metros.

Sin embargo, encabeza el ranking Conil, donde un apartamento de 65 metros en el paseo marítimo cuesta 750 euros (11,54 euros el metro). Por encima de los 11 euros está también el metro cuadrado en primera línea de playa de Tarifa, con un precio medio de 800 euros la semana para un piso de 70 metros.

Otra de las zonas analizadas por Tecnicasa y cuyo precio de una vivienda de vacaciones supera la media nacional es Costaballena, en Rota. Aquí se paga de media nueve euros el metro cuadrado.

Dentro de la provincia de Cádiz, la localidad costera más barata para veranear es La Línea de la Concepción. Un apartamento en La Alcaidesa de 70 metros cuesta 500 euros a la semana (7,14 euros el metro cuadrado).

Los precios de Cádiz son los más altos de Andalucía, sólo superados por algunas zonas de la Costa del Sol. En Puerto Banús, Marbella, el metro cuadrado se paga casi a 15 euros. Ni Almería, ni Granada ni Huelva ofrecen apartamentos cuyo precio semanal supere los 10 euros por metro cuadrado.